Edelmiro Molinari es
un eximio músico que comenzó su carrera profesional como músico en Almendra,
junto a Luis Alberto Spinetta, Emilio del Guercio y Rodolfo García. Cuando en
1970 Almendra decide cerrar un capítulo de brillo incandescente, sus
integrantes deciden multiplicar su música y crean tres nuevos grupos
inolvidables. Uno de ellos Color Humano es creado por Edelmiro junto a Rinaldo
Raffanelli y David Lebon, que luego dejaría su lugar a Oscar Moro.
Con
tres discos en su haber y bajo años oscuros y duros Edelmiro decide que es
tiempo de emigrar al norte del continente dado que la situación institucional y
social de Argentina de mediados de los setenta era muy difícil y así varios músicos
deciden resguardar sus vidas fuera de su patria. Luego de residir varios años
en Los Ángeles, regresa al país, y luego de la fugaz reaparición de Almendra, en 1982 colabora con
Ricardo Soule del excelente disco: Romances en gesta. En el mismo Edelmiro compuso dos canciones: El Valle del Espejo y Vuelo 144 y es coautor de No Tengo Destino junto a Soule.
En 1983 el sello Microfon lo contrata
para la grabación de una nueva producción discográfica. Recordemos que todavía quedaban
resabios de la guerra de Malvinas que había prohibido la música en ingles y
ahora el rock en español era un instrumento necesario que debía cubrir amplios
espacios de radiodifusión, lo que resultado irónico era que hasta 1982 la música
predominante era en ingles y no en nuestro idioma que incluso, había sufrido la
cesura desmedida de los setenta. Además el advenimiento de la democracia ofrecía
nuevos horizontes y aire fresco a nuestra música con lo que las posibilidades
de grabar un disco eran mayores.
Con la nueva propuesta bajo el brazo,
Edelmiro se encarga de producir artísticamente a Pedro Conde que venía de hacer
un excelente BARock, y grabar su primer disco solista con la ayuda de la banda
de apoyo denominada la Galletita, que eran Alejandro Pensa en batería y Skay Beilinson
en guitarra ni más ni menos que el coequiper de Solari en Patricio Rey y sus
Redonditos de Ricota.
Con las nuevas canciones bajo el
brazo Edelmiro tenía solucionado el tema de la música pero todavía le faltaban las
letras, para lo cual le solicito ayuda primero a Skay, que desistió de tal idea
y luego a Pedro Conde. Y así fue que a contrarreloj terminan un par de letras
en una noche.
Con ocho canciones terminados
entraron a estudio los tres para grabar: El remolcador, El caderon, Vuelo 144,
Cero a uno, Basta de bochornos, Caigo y me levanto, Cada semana y El amanecer
del cimarrón, donde Edelmiro se hizo cargo de la guitarra, bajo y canto, Skay
de la guitarra y Pensa de la batería. Ademas contó con la colaboración de Pedro
Conde en coros.
El disco salió bajo el numero de catalogo
SUP-S 80235 por Microfon y fue grabado en los estudios ION finiquitado el 6 de
septiembre de 1983, tal como dice el sobre interno de la obra. El arte de tapa estuvo
a cargo de Carina Ponieman y las fotos fueron tomadas por Andy Cherniavsky en
las que se pueden ver a los integrantes
en una fábrica de pastas llenos de harina.
Desde el punto de
vista musical el álbum cuenta con 8 excelente composiciones donde se lucen los
arreglos músicas y las armonías precisas. Desde el primer tema queda impresa la
atmosfera misteriosa de los ochenta donde las guitarras de Edelmiro y Skay se
entrelazan de manera precisa y perfecta, generando un aura misteriosa con
destellos de jazz y funky.
Con el advenimiento
del CD Sony lo reedito bajo el catalogo 2-484615 en versión regular case y otra
symil vinyl ya bajo la órbita de Sony BMG, catalogo 5092212.
Conclusión: un
excelente disco que merece ser escuchado





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